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Uno de los riesgos de la amniocentesis que más preocupa es el del aborto espontáneo. No obstante, existen otros inconvenientes menos graves y más frecuentes, asociados a ella.

Si lo que te interesa es conocer más acerca del fundamento de la prueba, puedes consultar este artículo.

A la hora de estudiar los riesgos de la amniocentesis, podemos clasificarlos en dos tipos:

 

Riesgos hacia la madre

Tras la realización de la prueba, la madre puede experimentar pequeñas pérdidas de sangre o líquido amniótico que se resuelven con reposo y a los pocos días. Con una probabilidad cercana al 1%, se han descrito casos de corioamnitis, que consiste en una infección del líquido amniótico y las membranas placentarias, como consecuencia de la entrada de microorganismos patógenos desde el exterior al realizar la punción.

Riesgos hacia el feto

Con el avance de la tecnología y el seguimiento a través de ecografía de la prueba, los riesgos de la amniocentesis hacia el feto se han minimizado, aunque como su nombre indica, cualquier procedimiento invasivo nunca estará libre de ellos.

En ocasiones tras la amniocentesis, puede aparecer la formación de bridas amnióticas. Las bridas amnióticas se producen como consecuencia de un daño a la placenta, en concreto, al amnios. Generándose unas bandas pseudofibrosas que pueden generar malformaciones si comprimen alguna de las partes del cuerpo del feto, impidiendo el tránsito normal de la circulación sanguínea.

Las lesiones fetales provocadas por el paso de la aguja al interior del vientre materno, se han reducido casi en su totalidad, ya que con el seguimiento ecográfico, el profesional conocerá en todo momento la localización del bebé.

En cuanto a la tasa de pérdida fetal, ésta se sitúa entre el 1-05% (es decir, 1 bebé de cada 100 amniocentesis). La rotura de la bolsa amniótica, la estimulación de contracciones uterinas o una pérdida en exceso de líquido amniótico, pueden ser algunas de las causas que provoquen la pérdida del bebé.

Se estima que la probabilidad de aborto espontáneo aumenta conforme lo hace la edad de la madre, y se ve disminuida conforme avanza el estado de gestación.  De ahí, que en los últimos años se evite el uso de amniocentesis durante el primer trimestre.

En ocasiones poco frecuentes, pueden producirse hemorragias transplancentarias, que conllevan contacto entre la sangre materna y la fetal, produciendo isoinmunización en caso de que la madre posea Rh – y el bebé Rh +.  De ahí la recomendación de administrar gammaglobulina anti-D, después de la prueba.

Si todavía tienes dudas sobre la amniocentesis, te invitamos a que consultes más información acerca de las Pruebas de Diagnóstico Prenatal No invasivo.

 

 

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