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En este artículo te informamos sobre qué es la espina bífida, su diagnóstico, causa y tratamiento; un defecto congénito que afecta a 1 de cada 1.000 nacidos. ¡Conoce más acerca de ella!

Como resumen os acercamos un interesante corto vía Federación Española de Espina Bífida e Hidrocefalia (FEBHI).

Qué es la espina bífida

La espina bífida consiste en un defecto congénito del tubo neural (estructura presente en el embrión, que tras un periodo de desarrollo dará lugar al sistema nervioso).

Esta malformación sucede cuando uno o varios de los arcos vertebrales posteriores, no se han podido fusionar de forma correcta durante el embarazo. De esta forma, la médula espinal queda sin protección vertebral, y ésta junto a las membranas que la recubren, se dispone en forma de protuberancia normalmente, en la zona más baja de la espalda del niño.

 

Causas de la espina bífida

Una dieta deficitaria en ácido fólico, durante los primeros meses del embarazo, constituye una de las principales causas de la espina bífida. Si quieres conocer más acerca de la necesidad de los folatos en el embarazo, consulta este artículo.

Aunque en algunos casos el origen de la malformación es desconocido, se tiene constancia de factores genéticos que predispondrían a padecer la enfermedad, en concreto, en aquellos bebés que presentaran problemas en la asimilación del ácido fólico.

También se han estudiado algunos de los factores de riesgo asociados a la enfermedad, pudieran provocar en la madre un descenso en las reservas de ácido fólico. Tal es el caso del alcohol, algunos medicamentos antiepilépticos, antecedentes de aborto previo, alimentación deficiente durante el embarazo…

 

Tipos de espina bífida

Se conocen 2 tipos de espina bífida:

  •  Espina bífida abierta o quística: De todas, ésta es la más grave. En ella, se observa un abultamiento en la espalda del niño. Existen distintos tipos: meningocele y lipomeningocele (donde se genera una bolsa meníngea con líquido cefalorraquídeo), y mielomeningocele (cuando además de líquido cefalorraquídeo contiene médula espinal y raíces raquídeas).
  • Espina bífida oculta: Pese a existir una pequeña apertura, es la forma menos grave de enfermedad, al no existir daño aparente hacia la médula.

 

Diagnóstico de la espina bífida

El diagnóstico prenatal permite la detección precoz de la espina bífida en el feto. Alrededor de la semana 15, la embarazada podrá realizarse un análisis de sangre que evalúe la cantidad de alfa-fetoproteína (AFP), un marcador bioquímico de problemas en el desarrollo neural. Así mismo, también se puede recurrir a la ecografía o como medida más invasiva, la amniocentesis.

En caso de que el bebé padezca un defecto leve,  éste podrá ser diagnosticado mediante pruebas postnatales, como resonancia magnética o tomografía computerizada.

Así mismo, algunos de los síntomas asociados a la espina bífida son: debilidad muscular, hidrocefalia, aspecto anormal de la espalda, problemas intestinales o urinarios (incontinencia), pérdida de movilidad…
 

Tratamiento de la espina bífida

Aunque no existe un tratamiento específico, el primer paso consiste en la cirugía, con el fin de cerrar el defecto para prevenir posibles infecciones, así como otras complicaciones.

No obstante, la rehabilitación, la medicación y la integración en el ambiente social,  serán algunos de los factores que ayuden a mejorar la calidad de vida del paciente.

El consejo genético también puede ser una alternativa en con antecedentes de enfermedad.

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