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Durante el embarazo, la alimentación es una parte esencial tanto para el desarrollo del feto como para la salud y bienestar de la madre. Desde el primer trimestre se debe adecuar la ingesta de nutrientes, que nunca debe confundirse con la extendida frase de la cultura popular «ahora tienes que comer por dos». Será el médico el que determine los pasos a dar en cuestión de nutrición a partir de los resultados de las análisis de sangre. Hay que tener en cuenta que durante este periodo la alteración hormonal que sufre la mujer puede introducir modificaciones en sus gustos o apetencias sobre cierto tipo de alimentos, lo que suele provocar los famosos «antojos», pero por norma general, una embarazada puede comer de casi todo de manera equilibrada.

Si lo pensamos bien, la mayoría de las recomendaciones son aplicables tanto a embarazadas como para cualquiera que no quiera enfermar, y parten del sentido común. Lavar bien la fruta y la verdura antes de comerla, sobre todo si se prepara cruda. Pelar la fruta si comes fuera de casa y no puedes saber si está lavada o no. Prescindir las vísceras y la carne cruda para evitar a la Escherichia coli o al toxoplama gondii, el pescado crudo por el anisakis (sobre todo si no ha sido congelado previamente) y los huevos crudos y las salsas preparadas con ellos, sobre todo  si comes fuera de casa, para evitar la salmonela.

Si bien es cierto que se recomienda prescindir de la carne o los embutidos poco curados, esta restricción sólo afecta a aquellas mujeres que no hayan tenido contacto con el toxoplasma gondii, ya que las mujeres que han pasado la  enfermedad aunque fuera de manera asintomática han quedado inmunizadas frente a la toxoplasmosis,  por lo tanto, esta restricción la determinará el médico tras un análisis de sangre a través del cuál se sabrá si la futura mamá está inmunizada o no.

Otra de las recomendaciones que no es un mito es la de no consumir alcohol durante el embarazo ya que esta sustancia afecta al desarrollo del feto. Tampoco es recomendable el abuso de bebidas estimulantes como el café o el té, sobre todo durante el primer trimestre de gestación. Piensa que sustancias como la cafeína o la teína atraviesan la placenta y afectan al feto, modificando su ritmo cardíaco y respiración.

Naranjas. Imagen publicada con licencia Creative Commons vista en SoyVital

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