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Acaba de llegar un nuevo miembro a la familia y la alimentación del bebé es uno de los aspectos que más preocupa a la madre. Y es que mantener al bebé en un estado fuerte y saludable, es un factor esencial para que el recién nacido se desarrolle plenamente.

Sin embargo, muchas mujeres no son conscientes de los beneficios que el calostro puede aportar a la alimentación del bebé, dejando pasar de largo esa maravillosa experiencia. A continuación, trataremos más de cerca este tema.

 

¿En qué consiste el calostro?

El calostro constituye una secreción mamaria que aparece a las pocas horas tras el parto. Y es que a lo largo del último trimestre, las glándulas mamarias de la mujer han acumulado células, anticuerpos, suero… para preparar al cuerpo de la madre ante la lactancia.

El calostro presenta un tono amarillento, mayor densidad que la leche y ¡grandes beneficios para la alimentación del bebé! Así, aunque la cantidad de calostro es bastante reducida, sus propiedades son esenciales, ya que es el principal responsable de que el recién nacido adquiera una protección extra para su sistema inmunitario.

Hace algunas semanas hablamos de los beneficios de la leche materna gracias a su composición. Sin embargo, el calostro pese a presentar un menor contenido energético en hidratos de carbono y lípidos, entre otros; sí contiene una mayor concentración de elementos esenciales como vitaminas (A, K, y E)  y minerales, que son indispensables para el desarrollo del bebé, además de enzimas digestivas que favorecen el aprovechamiento de los nutrientes por el recién nacido.

Sin embargo, su mayor ventaja radica en la presencia de anticuerpos, en concreto del tipo inmunoglobulina A, además de una serie de células inmunitarias como leucocitos y macrófagos, que además de reforzar el sistema inmunitario del bebé le aportan una protección añadida frente a bacterias.

 

¿Cuál es la función del calostro en la alimentación del bebé?

Desde mucho tiempo atrás, son bien conocidas las grandes propiedades del calostro y es que, ¡incluso llegó a administrarse como antibiótico antes de la utilización de la penicilina para combatir las infecciones!

Cabe destacar que, cuando se utiliza el calostro al inicio de la alimentación del bebé, los anticuerpos que presenta la secreción impiden la fijación en el intestino, de microorganismos que resulten negativos para el recién nacido, protegiendo la mucosa intestinal y facilitando las digestiones. Y así mismo, está demostrado  que los leucocitos y macrófagos que contiene, ofrecen un efecto protector alto evitando infecciones por oportunistas que puedan dañar al pequeño.

Además, los linfocitos T que presenta, se encargan de proteger el sistema inmunitario del bebé evitando una sobreestimulación del mismo. Recordemos que el recién nacido sufre un cambio importante al pasar de un ambiente libre de gérmenes (en el vientre materno) al ambiente exterior.

 

CBC Baby – Chase. Imagen con licencia Creative Commons de Cambridge Brewing Co.

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